La Plataforma 15M STOP DESAHUCIOS Córdoba queremos manifestar nuestra solidaridad y enviar todo nuestro cariño a las personas que están sufriendo la grave enfermedad COVID-19, a sus familias y a las mujeres y hombres que más directamente nos cuidan, especialmente desde nuestro sistema público de salud.

El 15 de mayo de 2011, hace ya 9 años de aquello, salimos a la calle reclamando un cambio de rumbo y llamando a la resistencia. Entonces nos golpeaba una crisis, de la que aún no nos hemos recuperado, una crisis que se pretendió resolver haciendo lo que tantas veces hemos denunciado, hasta en nuestras camisetas: “rescatan al banquero, desahucian al obrero”.

En estos años hemos articulado una organización asamblearia que desde la noviolencia, y en red con otros colectivos, ha conseguido que la inmensa mayoría de nuestras familias amenazadas de desahucio hayan logrado seguir viviendo en sus viviendas o conseguir alternativas, al tiempo que entre todas las plataformas del país provocamos medidas que, sin alcanzar a nuestras reivindicaciones, abrían vías de negociación a gran parte de la población amenazada.

En 2011 desde el 15M denunciamos el rumbo equivocado y en 2020 reiteramos que no hay salida que valga, salvo priorizar la defensa de los derechos y los cuidados, frente a la peor versión de un sistema neoliberal que ha globalizado el interés del capital por encima de cualquier otra meta, también de las economías locales y la salud del planeta y la humanidad.

Ahora el Gobierno de España plantea medidas de apoyo que no vimos en otras crisis, medidas que alivian, pero que seguimos considerando insuficientes. Y se nos avisa de que se pretende un pacto global sobre el cambio de rumbo a acometer; y desde luego que se necesita un cambio de rumbo, pero tiene que ser en la dirección de garantizar el reconocimiento de derechos básicos, también económicos y sociales, y la profundización de la participación democrática; lo opuesto a más recortes, más control o más rescates al gran capital; una transición a fondo, en la que de verdad nadie se quede atrás y para la que se cuente con los movimientos sociales que llevamos años exigiendo estos cambios.

Nuestra ciudad Córdoba parte en esta coyuntura de una situación peor que la mayoría de ciudades de Europa, porque abordamos esta nueva crisis con menos trabajo, más precario y la necesidad ya enorme de siquiera algunos miles de viviendas sociales, para las familias que ya las tenían solicitadas y para la juventud que tanto las necesita. Un plan de ampliación del parque público de vivienda social, que tantas veces hemos exigido, especialmente a la Junta de Andalucía, tanto al gobierno actual como al anterior, por ser suya la competencia principal en la materia.

Los presupuestos municipales tampoco pueden quedar al margen de esta situación, ni los presupuestos ni la orientación de las políticas locales. Ya denunciamos como en Córdoba se ponía en cuestión la Oficina en Defensa de la Vivienda y avisamos de que lucharemos contra cualquier paso atrás que se pretenda dar en materia de apoyo al derecho a la vivienda digna.

Hoy muchas familias, también muchas de las que componen nuestra plataforma, están confinadas en viviendas que no reúnen las mínimas condiciones, en las que ni alimentos suficientes tienen, lo cual es sencillamente intolerable.

Estamos dispuestas al cooperar para una salida social a la crisis, para que el apoyo mutuo sea el principio que nos guíe y no el interés de unos pocos. Garantizar una renta básica, techo, salud, alimentación, igualdad… esos son los principios que han de guiarnos. En esa línea que cuente quien quiera con nosotras y nosotros, pero en otra línea… a resistir y a luchar, porque sabemos que sí se puede.