Nos quitamos el antifaz, ya no nos escondemos #RealojadxsSomosTodxs

La acción de este lunes y el éxito conseguido por nuestra plataforma apoyando a un importante grupo de familias que no han tenido más remedio que realojarse en casas vacías propiedad de bancos por la situación a la que nos ha llevado este sistema neoliberal austericida y la inacción e ineficacia de nuestras administraciones públicas, ha supuesto un punto de inflexión en nuestra lucha: YA NO NOS ESCONDEMOS, nos “quitamos el antifaz” y las familias de nuestra plataforma que se ven obligadas a ocupar una casa vacía propiedad de un banco y a arreglarla cuando (en no pocos casos) está destrozada convirtiéndola en un auténtico hogar, DAN LA CARA y con valentía explican porqué han hecho lo que han hecho. Os dejamos algunos testimonios que podéis ver en el vídeo resumen (de gran calidad) que encabeza este artículo:

  • LOURDES: Compañeros y compañeras. A mí me desahuciaron y tuve que meterme en la casa de la que me echaron. Tengo dos hijos y es mi responsabilidad que mis niños no duerman en la calle. Ahora por fin me concedieron una vivienda, pero tengo muchos compañeros y compañeras que no tienen esa suerte. Yo ocupé una casa de un banco, pero no me avergüenzo, sino que estoy orgullosa de haberlo hecho. Con la plataforma 15M STOP DESAHUCIOS seguiré luchando. Me llamo
    Lourdes y no pienso ocultarme más. ¡SÍ, SE PUEDE!
  • DAVID: Mi mujer y mi hija de 9 meses hoy viven bajo techo porque ocupé una casa de un banco. La casa estaba abandonada y mi familia desesperada. No me niego a pagar un alquiler social acorde con mis ingresos, pero no pienso llevar a mi familia a la calle. No puedo rendirme, así que luchando con la plataforma resistiré y ayudaré a resistir. Me llamo David y no voy a esconderme. Juntos y juntas ¡SÍ, SE PUEDE!
  • JOSÉ ANTONIO: Mi mujer y mi hija de 8 meses necesitan un hogar. Ahora lo tienen porque di el paso y entré en una casa de un banco que tenía la puerta abierta. ¿QUIÉN ABRIÓ LA PUERTA DE MI CASA?… Da igual quien abriese la puerta, la vivienda es un derecho y los bancos tienen miles. Que la gente no se esconda y se una a la lucha. Me llamo José Antonio y no quiero máscaras. ¡SÍ, SE PUEDE!
  • RACHIRA: Yo he sufrido muchísimo. Estuve meses viviendo en la calle y lo pasé muy mal, incluso me llegaron a robar lo poco que tenía. Gracias al apoyo de la plataforma ahora vivo bajo techo, un piso destrozado, que poco a poco voy convirtiendo en mi hogar. Estoy orgullosa de lo que he hecho. No tengo nada de qué avergonzarme. Pienso seguir luchando con mis compañeros y compañeras. Me llamo Rachira y no voy a esconderme. ¡SÍ, SE PUEDE!
  • JOSÉ: Mi mujer está enferma y no puede estar en la calle. Nadie debiera dormir al raso, pero para mi mujer supondría una sentencia. Yo no debo permitir que mi mujer viva en la calle, ni debo, ni puedo, ni quiero hacerlo. Como mis compañeros y compañeras hace mucho que pedí una vivienda social a nuestros gobernantes y ninguna respuesta tengo. ¿QUIÉN ABRIÓ LA PUERTA DE MI CASA?… Da igual quien la abriese, de allí no voy a marcharme, si no me dan una vivienda donde realojarme. Me llamo José Antonio y estoy orgulloso de lo que he hecho. ¡SÍ, SE PUEDE!
  • PEPI: Yo me encontré en la situación de tener que ocupar una casa. No elegí tener que ocupar, como no elegí estar en paro. La alternativa era estar en la calle con mis hijos de 18 y 19 años, también en paro. Hice lo que debía hacer y hoy, gracias a la plataforma tengo techo. No voy a rendirme y no voy a ocultarme. Para quien quiera saberlo, mi nombre es Pepi. ¡SÍ, SE PUEDE!
  • JESÚS: Yo crecí siendo educado en el respeto a mi país, pero hoy me avergüenzo del gobierno que tenemos, que rescata al banquero y desahucia al obrero. Estoy harto de tener que depender de que me ayuden y me siento desamparado, salvo por la plataforma. Hoy estoy realojado en un piso de un banco. Un piso de los miles que tienen los bancos, mientras miles y miles de familias están sin techo, malviviendo. Desde la plataforma 15M STOP DESAHUCIOS exigimos la puesta a disposición del pueblo de todas esas viviendas en manos de los bancos. Si no saben como hacerlo, que nos den el listado de las casas que tienen y nos entreguen las llaves de esas viviendas, que nosotros y nosotras nos encargaremos de entregarlas a las familias que más lo necesitan. Hacemos un llamamiento a la organización y a la lucha noviolenta contra la violencia del capital. No vamos a rendirnos. No vamos a parar hasta que los derechos humanos se respeten en este país. No voy a ocultarme, no voy a esconderme. Me llamo Jesús y ¡SÍ SE PUEDE!.

Los derechos humanos no se negocian, el derecho a la vivienda tampoco.

sisepuede

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