El día que te llega la carta con fecha de lanzamiento…

1010751_476818282394667_1920930368_nHoy, día de Navidad, no resistimos no compartir esta reflexión del compah José Antonio, uno de los responsables del centro autogestionionado de alimentos, por lo sabia, por lo humana, por lo real, por su riqueza, por su dureza, y también porque seguro retrata el pensamiento y el sentir de much@s de nosotros. A pesar de los pesares, ¡felices fiestas!.

El día que te llega la carta con fecha de lanzamiento te sientes como si te fueran a dejar totalmente desnudo.

Imaginas todas tus cosas tiradas en la calle, cosas que representan toda una vida, como si tu vida hubiera llegado a su fin y ya no valiera nada.

La sensación es una mezcla de tristeza, humillación, vergüenza, dolor, impotencia.

Un vacío enorme, algo inexplicable muy doloroso y el principio de una nueva perspectiva de tu nueva vida, una nueva vida acompañada de incertidumbre, insomnio, soledad interior y sensaciones que deduzco que cada uno afronta a su manera.

Aún hoy después de dos años de la paralización del lanzamiento, no puedo dormir más de dos horas seguidas sin desvelarme, cada golpe, cada ladrido del perro, cada ruido de un coche, es un sobresalto.

Esa huella que te deja va más allá de una carta que te informa de que todo lo que he hecho en mi vida, no sirve para nada.

Se siente un dolor terrible, se siente el corazón destrozado.

Esa carta trajo asociada problemas de salud, que aunque ya empiezan a remitir, te sigue quedando ese vacío inexplicable.

Y eso que normalmente soy muy positivo.

Pero esta nueva vida es tan dura que entiendo que haya personas incapaces de definirlo.

Aún hoy habrá quien me considere un irresponsable, por meterme en una hipoteca, pero yo sólo buscaba dejar algo para mis hij@s el día de mañana, y lo que he conseguido es casi dejarlos sin techo y tirados en la calle.

Ya no siento vergüenza y no procuro como antes que nadie sepa que tengo problemas con el banco.

A veces tengo ganas de que vengan y me quiten la casa de una vez y acabe esta incertidumbre, este sin vivir, este sufrimiento.

‘Sólo quiero olvidarme de mi casa’

(…) cada paso que doy es por ayudar a mis compañeros y algunas veces sólo encuentro piedras en mi camino, (…).

Gracias…………… por estar ahí siempre.

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